Todo aparato electrónico requiere de un suministro adecuado de energía para funcionar. Por lo general, se trata de un circuito formado por distintos componentes electrónicos, los cuales tienen funciones específicas, como transformar la corriente, regular el voltaje o incluso ser utilizados como elementos de protección. Estos componentes en conjunto reciben el nombre de fuente de alimentación.
💡 En algunos casos la fuente formará parte del mismo aparato, pero en otros puede tratarse de una fuente externa.
Para cumplir su función de suministro, la fuente de alimentación se encargará de transformar la energía de la red eléctrica, de carácter alterno (AC), en una adecuada a las necesidades del circuito o dispositivo que se conectará a la salida de la propia fuente (normalmente de carácter directo o DC).
Entre otras funciones más específicas asignadas a la fuente de alimentación podemos mencionar:
Controlar la corriente
Regular el voltaje
Proteger en caso de anomalías eléctricas
De acuerdo a lo mencionado, sabemos lo indispensable de una fuente de alimentación: De ella se obtendrán los voltajes y la totalidad de la corriente que el aparato o dispositivo utilizará. Aunque parezca obvio es importante no perder este detalle, pues esto mismo hace a la fuente de alimentación vulnerable a ciertos fallos, como pueden ser las sobrecargas eléctricas.
Hay dos tipos principales de fuentes de alimentación:
Fuentes de alimentación lineales:
Son las fuentes más sencillas y tradicionales. Dentro de sus elementos destacables se encuentra un transformador con núcleo de hierro laminado, que reduce el voltaje de la red eléctrica, posteriormente se utilizan diodos para rectificar la corriente, capacitores que ayudarán a dar estabilidad al voltaje y finalmente reguladores para mantener la precisión en las líneas de salida. Físicamente parecen más simples por la poca cantidad de componentes, y a la vez robustas, pues debido al transformador utilizado el peso de la fuente se vuelve considerable. Sin embargo, estas fuentes son menos eficientes, ya que sus valores de salida dependen directamente de las condiciones de la entrada, y en caso de pérdida en los valores de voltaje pocas veces se podrán restablecer a los parámetros establecidos.
Fuentes de alimentación conmutadas:
A diferencia de las fuentes lineales, las fuentes conmutadas utilizan más componentes, destacando nuevamente el transformador, que en este caso tiene un núcleo de ferrita, lo que lo hace más ligero y pequeño, y su ubicación ya no estará al inicio de la fuente, sino algunas etapas posteriores a la entrada de AC. Otros puntos destacables son: el capacitor de filtrado principal, que en su etiqueta tendrá un voltaje de ruptura de hasta 400v, semiconductores y circuitos integrados ubicados a ambos lados del transformador (primario y secundario). En cuanto a su funcionamiento las fuentes conmutadas toman ventaja en eficiencia, pues son capaces de compensar pérdidas de voltaje, manteniendo sus salidas con gran precisión, incluso con voltaje bajo en la entrada de AC.
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